Por: Fernando Arreola

@FernandoArreola

¿Por qué una periodista tan inteligente y agradable como Sanjuana Martínez –la veo muy poco, pero la aprecio y respeto bastante– puede car en excesos propios de los peores fanáticos al expresarse del presidente Enrique Peña Nieto?

Ella difundió este 6 de enero, Día de los Reyes Magos, el siguiente tuit: “@SanjuanaMtz: Vidente predice atentado y muerte de @EPN… ¿Cómo ven?… http://fb.me/2HObUNaUg ” ¡Muy bien! Justicia divina”.

Después de haber publicado semejante mensaje en su cuenta de Twitter, Sanjuana lo borró, es decir, al primer error, el de desear la muerte de alguien, sumó un segundo resbalón, intentar desaparecer la evidencia de algo que ya había circulado y, por lo tanto, ya había sido visto por mucha gente. Porque la señora Martínez tiene suficientes seguidores en las redes sociales como para que no pase inadvertido nada de lo que haga.

Se vale arrepentirse, sin duda. Pero hay que hacerlo con toda claridad y con la mayor dignidad posible. En este caso, más que buscar eludir una responsabilidad por haber expresado algo tan delicado, Sanjuana debió haber dicho con franqueza que se había equivocado, que quiso jugar sin pensar en las consecuencias de sus palabras, que no supo lo que hizo y que simple y sencillamente pedía ser disculpada por Enrique Peña Nieto y su familia y, también, por los ciudadanos mexicanos que lo único que no necesitan es otro magnicidio. Ya que si nuestra sociedad sobrevivió al asesinato de Luis Donaldo Colosio en 1994, no tendría ninguna oportunidad de superar otro hecho tan grave.

Sanjuana, si es una mujer honesta, como creo que lo es, tendrá que explicar por qué difundió, ¡además con alegría!, un pronóstico no solo muy vulgar y de mal gusto, sino absolutamente terrorífico en una nación tan dañada por la violencia. Y después de explicarlo deberá prometer que no volverá a actuar con tanta irresponsabilidad. Por su liderazgo de opinión, que lo tiene sin duda, Sanjuana está obligada a ser muy seria en sus comentarios. Hay gente que la lee y que le cree. Ha trabajado durante años, hasta décadas, para construir un patrimonio de credibilidad. Debe usarlo responsablemente.

Espero que Sanjuana entienda que el asesinato de ninguna manera puede promoverse y, todavía menos, festejarse. Ni como puntada de tuitera ni como balandronada de periodista crítica ni como estrategia para agradar al público más radical, es decir, el que desgraciadamente ha sido víctima de las campañas de odio diseñadas y ejecutadas durante ya demasiado tiempo por toda clase de actores políticos y periodísticos.

Seriedad, Sanjuana, por favor.

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