ESTADOS UNIDOS. – Un cráneo de 2 metros de largo descubierto en las montañas Augusta de Nevada, es el mayor fósil jamás encontrado de su época.

El equipo de investigadores cree que el notable descubrimiento podría aportar información sobre cómo se desarrollaron las ballenas modernas y cómo preservar su presencia en nuestros océanos.

El fósil -una especie recién descubierta de ictiosaurio, un tipo de reptil acuático de gran tamaño- data de hace unos 246 millones de años. El recién bautizado cymbospondylus youngorum es, según el equipo de investigación, el mayor animal hallado de ese periodo, tanto en el mar como en la tierra. Actualmente ostenta el título de primer animal gigante que habitó la Tierra.

El cráneo bien conservado, fue excavado junto con parte de la columna vertebral, el hombro y la aleta delantera de la criatura. Con más de 15 metros de largo, se estima que el ictiosaurio tenía el tamaño de un cachalote grande, según el estudio publicado el jueves por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia y los Museos de Historia Natural del Condado de Los Ángeles.

El ictiosaurio tiene un hocico alargado y dientes cónicos, lo que hace pensar a los investigadores que se alimentaba de calamares y peces. También podría haber cazado reptiles marinos más pequeños y miembros más jóvenes de su especie.

Los paleontólogos creen que los ictiosaurios crecieron exponencialmente en varios millones de años, y que su crecimiento se debió en parte a un aumento masivo de sus presas, entre las que se encontraban los ammonoideos y los conodontes parecidos a las anguilas. Las poblaciones de estas especies se dispararon tras una extinción masiva denominada Extinción del Pérmico.

«Esta es una de las razones por las que este estudio destaca, ya que nos ha permitido explorar y obtener una visión adicional de la evolución del tamaño del cuerpo dentro de estos grupos de tetrápodos marinos», dijo el Dr. Jorge Vélez-Juarbe, conservador asociado del Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles.

El cymbospondylus youngorum es «un testimonio de la resistencia de la vida en los océanos tras la peor extinción masiva de la historia de la Tierra», añadió.

«La historia de los ictiosaurios nos dice que los gigantes de los océanos no son características garantizadas de los ecosistemas marinos, lo cual es una valiosa lección para todos nosotros», escribieron sobre el estudio Lene Delsett y Nicholas Pyenson, coautores del trabajo. «Especialmente si queremos mantener la presencia de los gigantes oceánicos supervivientes entre nosotros que contribuyen a nuestro propio bienestar».

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