Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El caso de la niña detenido, Rosa María Hernández ha causado mucha controversia y frustración al no entender como pueden retener a una pequeña enferma fuera de su familia; razón por la que este martes la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) demandó al Gobierno de Estados Unidos para exigir la liberación de Rosa María de 10 años con parálisis cerebral, la cual fue detenida por agentes de la Patrulla Fronteriza tras someterse a una cirugía debido a que está en en el país americano sin autorización.

Al parecer la ACLU interpuso la querella en un tribunal federal de San Antonio, donde Rosa María Hernández está detenida en una instalación para menores sin compañía de un adulto que ingresaron al país ilegalmente.

Según reportes la Patrulla Fronteriza había dicho que sus agentes detuvieron a la niña la semana pasada luego de que la operaran de emergencia de la vesícula, ya que estaban preocupados por su bienestar debido a que no estaba acompañada por sus padres, sino por un primo adulto, pero aún así la ACLU argumenta que la detención de Rosa María viola la ley federal y pone en riesgo su salud.

La abogada de la familia, Leticia González, comentó que Rosa María tenía tres meses de edad cuando sus padres la trajeron a Estados Unidos desde México en 2007, agregó que sus padres también están en territorio estadounidense sin un permiso legal y viven en la ciudad fronteriza de Laredo, Texas.

Asimismo, González explayó que, debido a su parálisis cerebral, Rosa María tiene la capacidad mental de un niño de 4 o 5 años, y como necesitaba con urgencia un hospital, para que pudiera llegar a uno en Corpus Christi, a 240 kilómetros (150 millas) de distancia, tenía que cruzar varios puestos de control que la Patrulla Fronteriza opera en el sur de Texas, los cuales revisan la situación legal de las personas que pasan por ahí, pero para no exponerse a ser detenidos por las autoridades, los padres de la niña la mandaron al hospital con un primo que es ciudadano estadounidense.

Los agentes de la Patrulla Fronteriza, tras encontrar que Rosa María no estaba en Estados Unidos legalmente, siguieron el vehículo en el que viajaba hacia el hospital en Corpus Christi, donde los agentes insistieron en que la puerta de la habitación de Rosa María permaneciera abierta para que la pudieran vigilar, de acuerdo con González, y luego de su cirugía la llevaron a una instalación federal en San Antonio.

En estos momentos la menor enfrenta un proceso de deportación, incluso este martes continuó detenida en la instalación, la cual suele retener a los jóvenes que recientemente cruzaron el río Bravo por su cuenta y no a los niños de las familias que viven en Estados Unidos sin un permiso legal.

Ante esto, una activista del Workers Defense Action Fund (Fondo de Acción por la Defensa de los Trabajadores), Priscila Martínez, dijo que aparentemente Rosa María no se encuentra bien dentro de la instalación federal, y según su familia, la chica rechaza su pan favorito y parece apartarse de los demás socialmente, diciendo todo el tiempo que quiere ir a casa.

Es increíble que ante las fuertes críticas de los defensores de inmigrantes y por varios demócratas en la Cámara de Representantes federal, la Patrulla Fronteriza ha defendido la forma en la que manejó el caso y argumentó que los agentes no podían dejarla salir.

De acuerdo a los hechos, este lunes la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza indicó en un comunicado que detuvo a Rosa María debido a que no tiene un permiso legal para estar en el país y no estaba acompañada de un padre o tutor legal, lo que la convierte en una menor sin acompañante ante la ley. La agencia dijo que no considera que su primo de 34 años sea su tutor legal.

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